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31 de julio de 2017

CON LEANDRO DONOZO, DIRECTOR DE LA EDITORIAL GOURMET MUSICAL: “HAGO LIBROS QUE QUIERO LEER”

Publicado en Revista Madhouse el 31 de julio de 2017



“Querramos o no, la música es una compañía constante a lo largo de nuestras vidas. Aún desde antes de nacer, todo lo que escuchamos, cómo, con quiénes y cuándo la escuchamos, nos moldea y nos define de mil maneras. Nuestras formas de pensar, de ser, de relacionarnos, de entender, percibir y estar en el mundo están demasiado influenciadas por los sonidos que nos rodean como para ignorarlos o tratarlos con ingenuidad. Los libros de Gourmet Musical Ediciones quieren ser una herramienta para estar más conscientes de la importancia de la música y los sonidos, a partir de la producción y divulgación de textos que aporten nuevos conocimientos sobre su historia, presente y futuro desde los más diversos puntos de vista. Un posible camino intelectual para estimular los sentidos, el placer, la pasión.”

El texto que corona el catálogo del emprendimiento que una vez puso en marcha no permite dejar detalle librado al azar. Leandro Donozo, que comenzó recopilando libros y revistas del género para su propia información, terminó logrando de manera no deliberada lo que nadie había hecho en la historia argentina: fundar una editorial exclusivamente dedicada a libros musicales. Con más de 1 década de existencia, Gourmet Musical lleva publicados hasta el momento más de cuarenta títulos, a los que ahora se agregan algunos más, que verán la luz en el transcurso del corriente año. MADHOUSE estuvo charlando con el factótum del proyecto para repasar el pasado, presente y futuro de la primera editorial en su tipo en el país.

Gourmet Musical es un emprendimiento absolutamente unipersonal. ¿Qué es lo que hace que una persona se vuelque a juntar revistas, libros y textos varios de música, para acabar formando un archivo? ¿El proyecto editorial estaba contemplado desde le vamos, o empezó como el de un coleccionista que terminó derivando en eso?
En verdad nunca fui coleccionista, no me considero así. Como muchos de lo que estamos en esto, empecé a escuchar música de chico, y también tocaba y estudiaba guitarra. Al terminar el secundario me puse a hacer la carrera de Artes Musicales en la UBA, que es como una especie de carrera de Musicología, y paralelamente, de casualidad, empecé a trabajar en periodismo en Editorial Magendra. En Pelo, Generación X, y todas esas revistas que editaban. Y entonces pasé de leer esas revistas a escribir en ellas. Siempre había sido de interesarme mucho en la información, de puro melómano. En las tapas de los discos, en los sobres, preguntarme tal y cuál cosa… esos detalles a los que mucha gente no suele darle bolilla. Me interesaba todo eso que rodeaba la música. Era de leer muchos libros sobre música, biografías, revistas…En la época de la secundaria me compraba todas las revistas.


Y entonces se trató de ponerse a relacionar todo eso.
Claro. Yo leía Pelo, Rock and Pop, CantaRock, El Musiquero y otras revistas más fugaces que se editaban en esa época, y  a través de la guitarra también comencé a interesarme en otros tipo de música, entonces leía revistas de jazz, de acá y de afuera. Esto fue a mediados de los 80, cuando ya había muchas cosas importadas. Compraba muchos discos, sobre todo de blues, y traje muchos de afuera. Es más, la primera nota que escribí para un medio fue sobre blues. Entonces yo compraba y guardaba todas esas revistas porque me gustaba leer, y así poder tener todos esos datos. Por eso me pareció genial cuando encontré esa carrera en Filosofía y Letras, que coincidía mucho con todo eso que me interesaba. Y mientras cursaba el CBC produje un programa de radio sobre música clásica que hacía la DAIA en Radio Jai, porque tenían un ciclo de conciertos en el Teatro Colón, y el programa los promocionaba.

EN EL PRINCIPIO FUE EL DICCIONARIO
¿No tenías ninguna idea deliberada respecto a lo que luego se convirtió en el proyecto de la editorial? ¿Las archivabas solamente para tu propio placer y cultura?
Ni siquiera consideraba archivarlas, simplemente las guardaba.

Desde ya, todo esto ocurría pre-internet, y la única manera que teníamos de guardar información era comprando material.
Avanzada la carrera, y en momentos que ya había llegado la internet, yo me movía mucho con listas de correo, y entonces de casualidad me llega una propuesta de actualizar un artículo sobre bibliotecas para la enciclopedia New Grove Dictionary of Music, que viene a ser la enciclopedia más grande internacional de música. La última edición se había lanzado en 1980 y entonces estaban haciendo la nueva, que iba a salir en 2000. Es una enciclopedia que, si bien es principalmente de música clásica, también incluye otros estilos populares y de todos los países. El artículo de bibliotecas incluía un listado larguísimo de bibliotecas especializadas en música de todo el mundo, incluyendo Argentina, que era larguísimo, como de cien páginas. Bibliotecas que incluyeran, sobre todo, fuentes primarias, como manuscritos o partituras. Material de interés para los investigadores musicales. Colecciones específicas, el archivo de un compositor, discotecas…ese tipo de cosas. Ellos buscaban gente que vaya a las bibliotecas, y con eso hacían el artículo. Se encontraron con que nadie les contestaba, y entonces me contactaron a través de una lista de discusión y me propusieron actualizar ese artículo. Y a raíz de eso me piden también actualizar el artículo sobre revistas de música de todo el mundo, que también era muy largo, como de 200 páginas. El de Argentina mencionaba treinta y pico de revistas, por lo que estaba muy desactualizado. Y había muy pocos datos. El nombre de la revista, en qué fechas se editó, una descripción muy breve y la periodicidad en que se editaban. Paralelamente yo venía haciendo un trabajo para la facultad, que era relevar la biografía que había sobre música argentina. La primera etapa de cualquier trabajo de investigación es ver primero qué es lo que se hizo antes, pero no había ningún tipo de fuente para saber qué es lo que había. Pero nadie tenía mucha idea. Mi respuesta automática fue “bueno, debe haber tanto, que no se podrá hacer”. Entonces empecé a ir a bibliotecas para compilar material sobre lo que yo estaba trabajando, que era música popular. Y comencé a darme cuenta de que no había tanto. Y después tuve la sensación de que segmentar entre música popular y académica no tenía mucho sentido. Y me di cuenta que esa limitación era conceptual, que para entender la música popular, como ser el rock en Argentina en los 60, tenías que entender otras cosas que estaban pasando. Tenés que entender que había un Instituto Di Tella y…

El contexto.
Ni siquiera el contexto, si bien había un contexto mayor político o cultural. Pero había un contexto musical que tenía una relación directa. Digo, Manal tocaba en el Di Tella, y por allí también pasaban los tipos que hacían música electroacústica. Y me parecía que mirar solamente al rock, como algo único, me impedía ver otras cosas que terminaban viéndose mejor, o de otra manera, en un contexto más grande. Entonces me puse a hacer el relevamiento sobre libros de música editados en Argentina, de todo tipo. Música clásica, tango, bailanta, rock, lo que fuere. Y ahí empecé a hacer algo que, años después, terminó convirtiéndose en el primer libro de la editorial.

Todo esto sucedió a raíz de lo que te habían encargado para la enciclopedia.
Fue algo simultáneo, porque de hecho yo ya andaba circulando por las bibliotecas, ya estaba relevando eso, y ahí fue cuando me llegó el encargo de la misma gente para hacer otro artículo, que fue el de revistas.

¿De qué constó ese trabajo?
Se trataba de hacer una lista de títulos de revistas de música de Argentina, con fechas. Cuando me llega ese encargo, yo me dije “esto se lo tengo que pasar a alguien que sepa más que yo”, pero qué pasaba: como yo ya venía relevando toda la parte de bibliografía sobre música argentina, sabía que no existía ningún libro que pudiera resolver el tema de las revistas o que incluyera un listado de títulos. Eran todas cosas muy parciales, muy viejas y desactualizadas. Entonces me dije, “esto no lo hizo nadie, lo voy a hacer yo”. Y aparte siempre me había interesado el tema de las revistas, ya sea por haberlas leído, o por escribir en ellas. Pero al empezar me encontré con otras dificultades, que son las que hablábamos antes. No había colecciones completas de revistas en ningún lado. Uno iba a las bibliotecas y, por supuesto, no había revistas de rock. Pero tampoco había colecciones completas de revistas de música clásica, de jazz, o de tango. No había nada de nada.

¿Tampoco en la Biblioteca Nacional?
Ni en la Biblioteca Nacional, ni en la del Congreso, ni en ninguna otra. Fui a todas las que pude. Incluso tampoco en bibliotecas especializadas en música. Había, y sigue habiendo, muy poco. En principio, con saber que existía tal revista, al menos ya tenía un dato. Pero ellos me pedían datos que no eran tan sencillos, como el de saber entre qué años fue editada la revista. Uno podía saber cuándo había comenzado a editarse, pero no hasta cuándo había sido editada. Entonces empecé a armarme unas planillas anotando cada número de cada revista que encontraba, y dónde la encontraba. Algunas las tenía yo, otras las iba comprando en casas de revistas usadas, otras eran de coleccionistas, de bibliotecas… ¡Eran unas tablas enormes! Entonces, cuando llegó el momento de cerrar el informe, algunas tenían fechas confirmadas, pero otras eran tentativas.

En definitiva, hiciste un trabajo que hasta ese momento era completamente inexistente en el país.
Sí, y tuve que hacerlo yo.

Lo cual resulta curioso habiendo gente de diversas áreas culturales que podrían haberlo hecho mucho antes, o con el paso de los años.
Sí había de otras revistas literarias, pero en cuanto a música, nadie jamás se había dedicado mucho. Nunca se la consideró una fuente de información, en es sentido siempre fue algo menos valorado.

Es verdad, siempre fue como la oveja negra de la familia.
Tal cual. Entonces, durante el tiempo en que estuve haciendo los dos relevamientos de las listas de revistas, me di cuenta que tenía una colección. Porque tenía las revistas que había comprado, las que yo había trabajado de adolescente, y las que había conseguido para ese relevamiento. Y cuando vi todo ese montón de revistas, me di cuenta que había que ampliar ese trabajo, si bien nunca lo tomé como una colección.


CAPÍTULO UNO
¿Tenías una fecha límite de entrega para rendir lo
que te habían encargado?

Se trató de hacer todo lo que podía hacer hasta esa fecha. Pero después me entusiasmé y seguí.  Ya tenía la idea de hacer un libro con el relevamiento de bibliografía, y en un momento me di cuenta de que eso podía resultar una herramienta que le podía servir a otros. Lo estuvo por editar una universidad norteamericana, que al final nunca supe qué pasó. Entonces continué con eso, y en el medio surgió lo de las revistas, y me dije “bueno, aquí también hay otro libro”. Entretanto trabajé en un proyecto que fue el de desarrollar junto a Ricardo Salton un centro de documentación musical para el Gobierno de la Ciudad, con la idea de que tuviera un centro de investigación de música, y el de documentación con revistas, libros y partituras. Y entonces, como veía que el libro no salía, decidí editarlo yo. Y así fue como comenzó la editorial, con el libro que escribí yo, el “Diccionario Bibliográfico de la Música Argentina”, en el 2006.

Y ese fue el primer libro editado por Gourmet Musical. Y a partir de entonces decidiste crear tu propia editorial.
Sí. En el medio de todo eso, en 1999, me fui a vivir un año a Londres, para trabajar en ese diccionario, y cuando volví ya no pude conseguir trabajo de periodista. Fue en plena crisis del 2001. Pero antes del centro de documentación que te comenté, yo había armado un sitio web que se llamaba Gourmet Musical, que era una mezcla de base de datos con sitio de venta de publicaciones. Fue un momento en el que empezaron a aparecer muchas publicaciones independientes, pero que no tenían mucha distribución, sobre todo de discos. Entonces me pregunté, “¿qué pasaría si hacemos un sitio web que permita vender esos discos que no se veían tanto en las disquerías, de distintos géneros de música latinoamericana?”. Yo tenía una base de datos muy completa, en donde de cada disco tenías cada tema, cuál era su autor, quién tocaba qué instrumento en cada canción, etc. También había una base de datos sobre libros y revistas. La idea era juntar ahí toda la información de ese material disperso que existía. Pero en 2002 o 2003 se hizo medio insostenible trabajar así. El correo era un desastre, la inflación, no había catálogos… Y de a poco fui abandonando ese sitio web, porque no lo  podía mantener. Y entonces el sitio web terminó transformándose en la editorial Gourmet Musical Ediciones.

Siempre me pareció un nombre muy preciso.
Había varias cosas que me interesaban, pero Gourmet Musical son dos palabras que se entienden en cualquier idioma. Y tiene una cosa que es, ligado a esta cuestión de no definirse por géneros musicales, más allá de que nunca creí en eso de “la buena y la mala música”… lo de “Gourmet Musical” me permitía hacer una analogía con lo del gourmet gastronómico. Que es aquel tipo que no le da lo mismo comer cualquier cosa, que le interesa saber de dónde viene ese producto, cómo se cocina, las variedades…

¿Una connotación más de exclusividad?
No por ese lado, sino por saber qué es lo que uno está consumiendo, digamos. Uno puede comer cualquier basura y decir “ah no, prefiero esta marca a la otra”, o “cocinado así o cocinado asá”.  Y esa analogía, entonces, también me permitía explicar que yo no vendía cualquier música, aunque la vendiera de diferentes tipos. No era un sitio exclusivamente de rock, de jazz o de tango, pero al mismo tiempo no lo era sobre cualquier tipo de rock, jazz, tango, o folklore. Insisto, nunca lo entendí en términos de colección, para mí es una herramienta. La colección está más asociada con algo lúdico, si se quiere. Con el tiempo pasaría a ser una herramienta, ya fuere para las investigaciones de aquel momento, o las que ahora están en curso con los libros.

MÚSICA DE LA A A LA Z
Entonces, una cosa llevó a la otra, y finalmente el sitio web no sólo terminó volviéndose en una editorial con la cual ibas a editar un primer libro, sino que además era el tuyo.
Sí, la idea fue la de sacar mi libro, y después empezar a editar otros títulos que valía la pena que existieran, y que no había. Porque además mi libro se transformó en una especie de estudio de mercado imposible de encargarle a alguien, porque yo sabía exactamente sobre qué temas había libros, y sobre cuáles no. Sobre qué temas había libros que se conseguían, y al mismo tiempo conocía mucha gente que trabajaba en temas interesantes, pero que no tenían el acceso a publicar libros. Entonces conocía lo que existía sobre libros de música argentina de todo tipo, de una manera que nadie sabía. Y eso me indicaba qué proponer editar que fuera distinto a lo que ya existía. Lo de mi libro me sirvió de base para comenzar a armar el catálogo de la editorial.

¿Cómo hiciste para llevar a cabo semejante trabajo en tu primer libro?
Lo que hice fue revistar cincuenta y pico de diccionarios y enciclopedias de acá y de afuera sobre cualquier género musical, desde los veinte tomos del diccionario Grove, más la edición siguiente, que fueron veintinueve, más los diccionarios argentinos de jazz, de tango, de rock, de instrumentos, de alguna ciudad… Cosas muy puntuales, relevando todas las entradas que había sobre músicos y música argentina. Entonces, por ejemplo, si vos buscás “Troilo”, te dice en qué diccionarios salió un artículo sobre Troilo, en qué página, y quién lo escribió. O un artículo sobre el arpa en Argentina. ¿Dónde hay? Esos 52 diccionarios que mencioné no están juntos en ningún lugar, no hay ninguna biblioteca que los reúna en su totalidad. Y de esa manera, con una sola búsqueda te ahorrabas el buscar el dato en otros lugares. Corrigiendo datos que estaban mal, actualizando otros que ya eran viejos… Tardé como diez años en hacerlo.

Fue un laburo de hormiga.
Así es, un laburo de hormiga. Es más, yo empecé a trabajar en la editorial en febrero de 2005 y el primer libro, que fue éste, salió en agosto de 2006. Y todo ese tiempo que pasó se trató de terminarlo, armarlo, pensar la colección, el diseño, cómo armar la editorial, que es algo que aprendí mientras lo hacía.


“HAGO LIBROS QUE QUIERO LEER. Y ME TOMO TODO EL TIEMPO NECESARIO PARA QUE SALGAN BIEN. YO LA LLAMO LA EDITORIAL RENÉ LAVAND: ¡NO SE PUEDE HACER MÁS LENTO!”
– LEANDRO DONOZO

¿Habías tenido la idea de la editorial desde un primer momento, o fue algo que surgió a partir del lanzamiento de tu libro?
Es algo que estaba previsto desde el principio, nunca lo saqué con la intención de editar un solo libro. Al editarlo, ya había decidido que iba a ser una editorial especializada en libros de música, por lo tanto ya estaba encargando otros títulos.

¿Qué fue lo que te llevó a convencerte que un proyecto así podía convertirse en algo redituable?
¡Lo sé, fue una pelotudez! (Risas) Ésta es la primera editorial dedicada exclusivamente a libros de música. No existía otra.

Es verdad, la primera de la historia en el país.
Sí, cosa que sé perfectamente porque me había leído todos los libros que había. Digo, había otras editoriales que habían editado muchos libros de música, como Corregidor, pero también habían sacado cosas de otros estilos. Gourmet Musical es la primera editorial argentina en la historia dedicada exclusivamente a libros musicales, más allá de otras como Ricordi, que básicamente editan partituras. Me interesaba mucho la circulación del conocimiento sobre música, porque veía que había muchas cosas muy interesantes que quedaban circunscriptas a un ámbito académico muy cerrado, o que en el periodismo más comercial se trabajaba con muchas limitaciones y no se profundizaba en muchos temas, entonces esos temas quedaban afuera. Eran notas de 2 ó 3 páginas, con las que no llegás a profundizar en nada. Yo estaba a medio camino entre el periodismo, las revistas que estaban en los kioscos, las de musicología, la universidad, las bibliotecas… En esa especie de intersección de muchas cosas. Y veía que ninguno de esos ámbitos me terminaba de cerrar. Y estos libros eran una forma de mezclar todo ese tipo de cosas, de trabajar con el rigor de la universidad, con la extensión de un libro –que tiene más profundidad–, trabajar el lenguaje y las formas de contar los resultados, que es algo más propio del periodismo, y básicamente hacerlo sobre temas de los cuáles no había libros, o no existía material disponible.

Pudiste nuclear todas esas actividades periféricas en una.
Y aparte me di cuenta de que con ese proyecto vinculaba muchas cosas que había hecho a lo largo del tiempo de manera más suelta. El periodismo, la investigación, lo de las bibliotecas, lo de las revistas, leer muchos libros, estar rodeado de discos y escucharlos, mirar los datos… Todo ese tipo de cosas confluían en la editorial, sin que yo lo hubiera planificado. Y saqué la cuenta de que si más o menos yo ahorraba una guita por mes, mientras me dedicaba a otras cosas, podía editar un libro cada tanto. Y con un subsidio del Gobierno de la Ciudad que salió en aquel momento, pude pagar parte de la impresión del primer libro. Después de terminarlo y sacarlo, pude pensar -ingenuamente- que eso podía funcionar económicamente.


EL XUL SOLAR SALE PARA TODOS
OK, ya tenías el libro en la calle, y con eso el proyecto de la editorial encaminado. ¿Cómo fue que empezaste a ponerlo en marcha? ¿Te propusieron autores, o saliste a buscarlos?
Me pasó todo eso, fue a los tumbos. Los primeros libros fueron propuestas mías en las que hubo que convencer a los autores. Algunos llevaban veinte años trabajando en artículos. Pero después, no sé realmente cómo fue que circuló el dato, pero de repente tuve propuestas de ideas desde el principio. De hecho, el segundo libro de la editorial también tiene su historia.

Adelante, entonces…
Cuando fue el famoso diciembre de 2001, yo estaba todavía con el sitio web y recién venido de Londres, y aquí no se podía hacer nada. Todo mal. Gomas quemadas, piquetes, y yo tratando de vender discos por internet. Pasó ese verano, y en abril del año siguiente se cumplía un aniversario de la inauguración del sitio web. Y yo pensaba en hacer algún tipo de festejo, digo, antes que tirarme por la ventana. Entonces organicé un concurso de investigación musical. Conseguí un jurado de musicólogos de acá y de afuera que seleccionaran tres trabajos, tres artículos de investigación, a publicarse individualmente en tres revistas de musicología, con un premio de plata simbólico, que era algo así como 100 dólares, o 100 pesos, todavía. Llegaron un montón de propuestas, y dos de esos artículos se publicaron en las revistas, y hubo un tercero que jamás salió publicado en la revista que tenía que hacerlo… Pasaron como tres años, y entonces en 2005 le propuse a la autora que ampliara el proyecto para llevarlo a libro, que era un trabajo de investigación sobre música en la vida y obra de Xul Solar, y terminó siendo el segundo libro lanzado por la editorial. Y yo me preguntaba, “¿quién va a sacar un libro sobre la música en la vida y obra de Xul Solar?”

Precisamente, eso es uno de los puntos más interesantes de la editorial, que edita esas cosas.
Bueno, así fue como se dio. Lo saqué como si fuera una locura, y anduvo bastante bien, y tuvo mucha prensa. Viniendo del periodismo, yo tenía conciencia de qué había que hacer mucha prensa y promoción de los libros. Pero mismo el diccionario, que también era un libro raro, estuvo reseñado en La Nación, en Clarín, en Página 12, en la revista Genios, en Muy Interesante, en revistas académicas de Musicología nacionales y del exterior, de universidades, et., Un abanico muy amplio. Y así fue que saqué dos libros en 2 años, lo cual es muy poco.

Creo que no está nada mal tratándose de una editorial que recién comenzaba de abajo.
Claro, fue algo hecho sin nada. Y en el 2008 edité dos libros, uno que le había propuesto a un musicólogo llamado Omar García Brunelli, que es un especialista en Piazzolla, a quien le propuse hacer una compilación de artículos de investigación musicológica sobre él. Se habían hecho varios libros, pero ninguno que trabajara sobre la música de Piazzolla. Eran todos de historia, anécdotas, biografía…Y paralelamente saqué algo que también me resultó muy grato, que fue reeditar “Como Vino La Mano” de Miguel Grinberg, un libro que yo había leído de adolescente, y que estaba agotado desde el 92 o el 93. La verdad, contacté a Grinberg de puro caradura. Recuerdo que nos encontramos en un café en la semana que iba entre Navidad y Año Nuevo, ¿viste esas semanas que no pasa nada?…

Tu vida está regida por fechas claves…
(Risas) Sí, ¿viste esas semanas que no se puede hacer nada? Fue tipo un 27 de diciembre, esas fechas ridículas… Nunca supe cómo Miguel se arriesgó a publicar conmigo, con una editorial que llevaba nada más que dos libros publicados, y de los cuales uno lo había escrito yo mismo. Esto fue en navidad de 2007, y entonces se editó para la Feria del Libro del 2008, o sea, en mayo, junto al de Piazzolla. Fue una edición actualizada, le agregamos muchas cosas. Tiene algo así como el doble del material que tenía la edición original. Fotos inéditas, le agregué muchas notas al pie, notas de la época, más manifiestos… Es una edición recargada. Y así se fueron dando las cosas. Después de varios años, con 7 u 8 libros editados, empecé a trabajar con una distribuidora, que me permitió que los libros llegaran a todo el país.

¿El proyecto conseguía sustentarse por sí mismo?
No, al principio se trató de poner guita. También tuve algunos subsidios, gente que me ayudó, algunos autores que pagaron parte de las ediciones…Por eso es que tardé 1 año en editar el segundo libro. Fue todo pura inversión. Después de muchos años, y no me acuerdo cuántos, llegué a una situación en la cual podía editar nuevos libros con lo que producían las ventas de los anteriores, y sin tener que poner plata de mi bolsillo. Creo que recién ahora vivo de la editorial, después de 12 años. Pero también soy docente, y hago otras cosas. Pero recién ahora estoy casi dedicado exclusivamente a la editorial.

LA HISTORIA SIN FIN
11 años más tarde del comienzo de tu emprendimiento, ¿cuántos libros lleva Gourmet Musical editados?
Cuarenta, o cuarenta y uno.

Eso significa que prácticamente salieron cuatro por año.
Más o menos. También hubo algunos en que saqué seis o siete, sobre todo en los últimos años.

¿La editorial está abierta a todos los estilos de música?
Sí. Para mí el límite no es el estilo, sino el tratamiento de los libros, cómo se trabaja el tema. soy muy hinchapelotas con eso de dónde se saca la información. No me interesa que sean refritos, porque hoy en día ya existe mucha información. Una entrada de Wikipedia tiene diez veces más información de la que podías conseguir hace 20 años. Si vos pusiste en tu libro, no sé, “Troilo dijo tal cosa”, yo te voy a preguntar por dónde la dijo, o cómo te enteraste. “¿Te la dijo a vos?” “No, la dijo en un diario” “Aah, ¿en qué diario?”…

Dicen que dicen…
Exacto. Y entonces te voy a pedir que busques en qué diario salió, en qué día y en qué página. Si no hay forma de averiguarlo decí “suele decirse que Troilo habría dicho tal cosa…”. Un diario puede corregir un dato inexacto al día siguiente, pero no podés hacerlo con un libro. Entonces soy muy insistente con los datos, con la información, y con no repetir las cosas que alguien ya dijo, y que dijo éste, y que dijo el otro… Y aparte me interesa que los libros sean originales, que aporten algo nuevo a lo que ya había. Yo hago libros que quiero leer. Y me tomo todo el tiempo necesario para que salgan bien. Yo la llamo la Editorial René Lavand: “¡No se puede hacer más lento!” (Risas)

Los libros tienen además muy buenos diseños y artes de tapa. ¿Trabajás con algún ilustrador en particular?
Hace años que estoy trabajando con Santi Pozzi, que suele hacer pósters y serigrafías para bandas de rock.

Para terminar, ¿futuros títulos de libros que va a lanzar Gourmet Musical?
El próximo trabajo que estoy sacando es un libro homenaje a Miguel Grinberg, que cumple 80 años, y que entonces se va a llamar “80 Preguntas a Miguel Grinberg”, donde invitamos a ochenta personas distintas -desde músicos, gente de la ecología, de literatura- a que cada uno le haga una pregunta, que Miguel responde. También voy a editar un libro de Roque Di Pietro sobre Charly García, que es la historia de la carrera de Charly a través de sus recitales. Y además va a salir una reedición modificada de un libro sobre la obra poética de Ricky Espinosa, y una reedición de un libro de Oscar López Ruiz con anécdotas sobre Piazzolla. Esos son los más inmediatos, y se están editando en los próximos 2 o 3 meses.

¿Qué es lo que siente un editor cuando finalmente edita un nuevo libro?
Se siente como un aporte al conocimiento. Uno se pregunta, “¿cómo fue que lo terminamos?” “¿Cómo fue que nos dimos cuenta de que estaba listo, lo editamos, y ahora está acá?” Como si fuera un milagro.


LOS LIBROS DE GOURMET MUSICAL, COMENTADOS POR SU EDITOR
Diccionario bibliográfico de la música argentina y de la música en la Argentina1
(Leandro Donozo, 2006)
“Como explicaba en la entrevista, es una herramienta para quienes busquen información sobre la actividad musical en Argentina, con más de 21.000 citas bibliográficas”

Xul Solar, un músico visual. La música en su vida y obra (Cintia Cristiá, 2007. 2da. edición: 2011)
“Un libro muy peculiar que, como describe su título, aborda la influencia de la música en la obra pictórica de Xul Solar”

Estudios sobre la obra de Astor Piazzolla (Omar García Brunelli, 2008. 2da. edición: 2014)
“El autor, García Brunelli, presenta trabajos de diecisiete investigadores y musicólogos de cinco países (Argentina, España, Alemania, Japón y EE.UU.) que hablan sobre la obra de Piazzolla”

Cómo vino la mano. Orígenes del rock argentino (Miguel Grinberg, 2008. 3ra. edición: 2014)
“La reedición del libro clásico de Grinberg, que se encontraba agotado desde principios de los 90”

Leopoldo Federico, el inefable bandoneón del tango (Jorge Dimov / Esther Echenbaum Jonisz, 2009)
“Son dos investigadores que entrevistaron a Federico hasta cansarse. Una biografía muy interesante, sobre todo con muchas entrevistas a él, y también a otros músicos de tango”

Proust músico (Jean-Jacques Nattiez, 2009)
“Escrito por un semiólogo musical franco-canadiense, un tipo muy importante. Acá llegó a haber seminarios sobre su obra. Nattiez ya lo había editado en francés, en inglés, en alemán, en muchos idiomas, pero quería lanzarlo en español”

Guía de revistas de música de la Argentina (1829-2007) (Leandro Donozo, 2009)
“Conseguí un subsidio para pagar parte de la impresión. Es un catálogo de revistas de música de Argentina, tal como lo indica su título, de todos los géneros musicales. Ahí detallo cada revista que encontré, quién escribió en cada una de ellas, y en qué archivo o biblioteca hallé cada número, por esa cuestión de que no hay colecciones completas en ningún lado. Hay 450 títulos de revistas”

Tito Francia y la música en Mendoza, de la radio al Nuevo Cancionero (María Inés García, 2009)
“Lo escribió una investigadora mendocina, a quien yo conocía del ámbito de los congresos de musicología. Ella había terminado su tesis sobre Tito Francia, un tipo no tan conocido por sí mismo, pero que era el guitarrista del grupo Nuevo Cancionero, que fue un grupo de renovación folklórica en los 60, de las cuales la más conocida es Mercedes Sosa y donde también estaba Tejada Gómez, etc. Y Tito Francia era el más músico de todos esos. Se habían escrito artículos sobre él, pero nunca un libro”
Estudios sobre los estilos compositivos del tango (1920-1935) (Pablo Kohan, 2010)
“Escrito por un periodista y musicólogo que había sido maestro mío en la Facultad, uno de los primeros que se dedicó a estudiar el tango desde la musicología, desde cómo suena el tango. Sabía que tenía muchos artículos sueltos publicados en revistas, y entonces lo convencí de hacer un libro”

Música y modernidad en Buenos Aires (1920-1940) (Omar Corrado, 2010)
“Corrado es para mí uno de los mejores musicólogos de Latinoamérica y, si te descuidás, de más allá también. El libro es un ejemplo importantísimo de cómo hablar de música vinculándola con el contexto y con la historia cultural del momento. Un libro clave para entender la década del 20 desde lo musical”


Discografía básica del tango 1905-2010. Su historia a través de las grabaciones (Omar García Brunelli, 2010)

“Ahí seguimos trabajando con García Brunelli, que había sido el autor del libro de Piazzolla. Y éste había sido un libro con la idea de que sea una fuente de referencia sobre discos de tango. El libro es como un diccionario breve, donde en lugar de biografías de los músicos, te explica las discografías. Por ej., uno busca ‘Troilo’, y entonces ahí están las épocas en que grabó, con qué orquestas, en qué sellos, qué se reeditó, cuáles reediciones suenan bien, cuáles no, cuáles con completas… desde principios de siglo hasta 2010. La edición también incluye un CD”

La obra musical de Carlos Guastavino. Circulación, recepción, mediaciones (Silvina Luz Mansilla, 2011)
“También escrito por una musicóloga, con la que yo había trabajado en la Facultad. Silvina tenía su tesis de doctorado sobre Guastavino, que es uno de los compositores argentinos más tocados en el mundo junto a Piazzolla y Ginastera, con un catálogo muy detallado. Guastavino tenía esa cosa muy interesante de combinar su extracción académica, pero haciendo cosas que se popularizaron. Por ejemplo, es el autor de ‘Se Equivocó la Paloma’, que la cantaron desde cantantes líricos, hasta Serrat, o canciones como ´Pueblito Mi Pueblo´, que cantó Mercedes Sosa, y otros folkloristas”

Historia del baile. De la milonga a la disco (Sergio Pujol, 2011)
“Es un libro que Pujol ya había publicado, pero la editorial anterior lo había descatalogado porque necesitaba cubrir un cierto número de ejemplares vendidos mayor al que necesitaba yo, por los que decidimos reeditarlo”

Cancionistas del Río de la Plata. Después del rock: una música popular para el siglo XXI (Martín Graziano, 2011)
“El autor me mandó un mail comentándome que tenía un libro sobre ‘cancionistas’. Yo no tenía idea de qué quiso decirme, para mí se refería a los cantantes de tango de la década del 20, como los estribillistas. Y él había delimitado un conjunto de lo que él llamaba ‘cancionistas del Río de la Plata’, que eran cantantes de esta generación, digamos, de entre 30 y 40 años, que hacían una propuesta que no era rock, que no era folklore, pero que estaba vinculada a la canción, con una preponderancia de cosas acústicas y mezclas de muchas tradiciones, como Lisandro Aristimuño, Gabo Ferro, Pablo Dacal, Martín Buscaglia, Tomi Lebrero, Ana Prada, etc.”

Tangos cultos. Kagel, J. J. Castro, Mastropiero y otros cruces musicales (Esteban Buch, 2012)
“Buch es un musicólogo argentino que vive en Francia y que había venido a dar un seminario de Doctorado en la UBA sobre tangos de compositores académicos, o sea, compositores clásicos que hicieron tango, como John Cage. El libro reúne artículos de análisis sobre eso”DAR LA NOTA

Dar la nota. El rol de la prensa en la historia musical argentina (1848-1943) (Silvina Luz Mansilla, 2012)
“La misma autora del libro sobre Guastavino. Junto a ella y un grupo de compañeros de la universidad, teníamos un proyecto de investigación sobre revistas de música. Este libro presenta artículos de diferentes personas sobre diferentes casos donde una revista o publicación periódica se involucraba de alguna manera en la actividad. ¿Cómo es que una revista hace una encuesta para favorecer cierto tipo de música? Incluye revistas de mediados del siglo diecinueve a mediados del siglo veinte. Diarios, revistas, etc. Hay hasta revistas femeninas”

Pensar la música desde América Latina (Juan Pablo González, 2013)
“González es un musicólogo chileno que fue de los primeros activistas de estudios académicos sobre la música popular en Latinoamérica. Creador de la rama latinoamericana de la Sociedad Internacional de Estudios sobre Música Popular. Hay estudios de género, de canon, temas de vanguardia, etc., explicando todo eso, pero con ejemplos latinoamericanos, de pensadores y de música. Es como una puesta al día sobre qué es lo que se estudia académicamente sobre música, pero desde un punto de vista latinoamericano”

Mito, ópera y vanguardias. La música en la obra de Lévi-Strauss (Jean-Jacques Nattiez, 2013)
“Lévi-Strauss decía ‘Que la música sea un lenguaje a la vez inteligible e intraducible hace de la música el misterio supremo de las ciencias del hombre, aquel contra el cual ellas colisionan y que custodia el secreto de su progreso. La música y la mitología son máquinas que suprimen el tiempo. Tal es así que mientras escuchamos música, accedemos a una especie de inmortalidad’. Nattiez explora las relaciones de la obra de Lévi-Strauss con la música de su propia cultura europea”

Analizar, interpretar, hacer música. De las Cantigas de Santa María a la organología (Melanie Plesch, 2014)
“Es un libro raro de artículos en homenaje a un musicólogo muy importante que fue uno de mis maestros en la Universidad, que es Gerardo Huseby. Él trabajaba mucho sobre la música medieval. Compilamos el libro junto a su esposa, que también es musicóloga, y con gente que lo conoció, con artículos sobre los temas que él trabajó”20

Charly en el país de las alegorías. Un viaje por las letras de Charly García (Mara Favoretto, 2014. 3ra edición: 2015)
“La autora es una investigadora argentina que viene del palo de las letras y que vive en Australia, y en este libro lo que hace es analizar todas las letras de Charly, desde Sui Géneris hasta el Colón, pero buscando la forma en que Charly usa la alegoría, esa forma de decir las cosas que no se pueden decir. El caso más famoso es el de ‘Canción de Alicia en el País’. Cómo a través de la metáfora uno puede decir una cosa que no se puede expresar literalmente, y sobre todo qué ocurre cuando sí podés decir cualquier cosa, digamos, en democracia. Cómo es que Charly reconfigura el uso de la alegoría de otra manera. Y tiene un análisis de toda la carrera de Charly desde ese punto, que es algo central. En este momento es el libro de la editorial que más vendió”

Crócknicas de un tacvbo (Joselo Rangel, 2014)
“Joselo, fuera de ser integrante de Café Tacuba, escribe una columna en un diario de México todos los viernes. Una columna breve, de lo que sea. A veces escribe sobre estar de gira con el grupo, recomienda un disco que le gustó, o cuenta que fue a ver al médico, o que leyó tal cosa, y el libro es una selección de esos textos que escribe todas las semanas”

Estudios sobre la obra musical de Graciela Paraskevaídis (Omar Corrado, 2014)
“Graciela es una compositora y musicóloga argentino-uruguaya que lamentablemente falleció hace unos meses. Una compositora más bien experimental, de música académica, de la generación del Di Tella, de donde fue becaria. Junto a Omar Corrado compilamos artículos que analizaban varias de sus obras”

Vendiendo Inglaterra por una libra. Una historia social del rock progresivo británico. Tomo 1, transiciones de la psicodelia al prog (Norberto Cambiasso, 2014. 2da edición: 2015)23
“Cambiasso es muy conocido por la revista Esculpiendo Milagros, y aquí hace una historia del rock progresivo inglés, pero social. Explicándolo desde su contexto socio-político y socio-económico. Es el primer tomo, de tres que van a salir. Y lo hace desde su propio punto de vista, que es absolutamente original”

Estudios sobre la obra de Carlos Vega (Enrique Cámara de Landa, 2015)
“Carlos Vega es como el padre de la Musicología en Argentina. Fue el tipo que en las décadas del 30 y del 40 se dedicó a viajar por el país y visitar las comunidades criollas e indígenas, y a recopilar los repertorios de música tradicional. Fue quien determinó la historia de las danzas, de dónde vino una zamba, cómo se baila, qué historia tiene, con qué se mezcló… Todavía hoy día todos los libros sobre danzas argentinas y coreografías se basan en sus trabajos. Vega también fue el primero que se dedicó a estudiar el tango y la música popular, y también trabajó sobre música medieval, folklórica, etc.”

Cemento, el semillero del rock (1985-2004) (Nicolás Igarzábal, 2015. 3ra edición: 2016)
“Es el libro más conocido de la editorial, y también uno de los que más se vendieron. El autor hizo sesenta y pico de entrevistas con varios de los músicos que tocaron ahí, con muchas anécdotas e historias. Llegó a entrevistar mucho a Chabán en sus últimos meses de vida. De hecho Omar falleció un mes antes que saliera el libro”

Jazz argentino, la música “negra” del país “blanco” (Berenice Corti, 2015)
“La autora analiza la idea del jazz argentino, de cómo funciona una música que siempre se reconoció como negra en un país que siempre hizo todo lo posible por mostrarse blanco, negando su historia negra. Y se pregunta si es posible que el jazz local se diferencie del jazz de otros lugares”


Paul Walter Jacob y las músicas prohibidas durante el nazismo (Silvia Glocer / Robert Kelz, 2015)

“Jacob es un músico judío-alemán que emigra a Argentina durante la época del nazismo. Y aquí da una conferencia sobre lo que él llama ´músicas prohibidas´, denunciando qué es lo que pasa en Alemania con la música, haciéndolo en tiempo presente, explicando cómo llegó la censura a la música en aquel momento. Qué es lo que no se puede tocar, etc. Entonces Jacob da esa conferencia en Buenos Aires, que representa el grueso del libro, tras que encontramos una traducción que él había hecho de esa conferencia en castellano”

Letristas, la escritura que se canta (Alejandro Güerri / Federico Merea, 2015)
“Está escrito por dos periodistas que entrevistaron a autores de varias letras de canciones para hablar sobre el oficio de componerlas, como Serrano de los Auténticos Decadentes, Dárgelos de los Babasónicos. Ale Sergi de Miranda, Dante Spinetta, Javier Martínez, Horacio Fontova, Pipo Cipolatti, el Paz Martínez, Lescano de Damas Gratis, Juan Carlos Denis de El Bohío (los de la cumbia santafesina), el payador José Curbelo, el folklorista Ramón Ayala… Tipos de distintos géneros y edades hablando sobre el oficio de componer letras de canciones”

Un mar de metales hirvientes. Crónicas de la resistencia musical en tiempos totalitarios (1975-1970) (Michel Grinberg, 2015)
“Es una recopilación de artículos que Miguel escribía en el diario La Opinión. Crónicas de conciertos, reseñas de discos, entrevistas, con mucho contenido de rock. Está la época del surgimiento de Serú Girán, la última época de La Máquina de Hacer Pájaros, cuando Aquelarre se va a Europa, el regreso de Almendra… Mucha información sobre Rock Progresivo local. Alas, MIA, Los Jaivas… También hay cosas de Piazzolla, Mederos, de folklore, y demás”

Bien al sur. Historias del blues en la Argentina (Gabriel Grätzer / Martín Sassone, 2015)
“Cubre la escena del blues argentino desde fines del siglo diecinueve hasta ahora, con un capítulo muy extenso sobre el blues en el interior del país. Martín es periodista y tiene un programa de blues en la Rock and Pop, y Gabriel es músico, con varios discos editados, y también es director de la escuela de blues en el Collegium Musicum, con una actividad docente en el blues muy grande”

Rock sudaka. La historia de Korneta Suárez y Los Gardelitos (Juan Mendoza, 2016)
“Es básicamente una biografía de los Gardelitos hecha sobre todo con testimonios de miembros de la familia”


Estación imposible. Expreso Imaginario y el periodismo contracultural (Sebastián Benedetti / Martín Graziano, 2016) 

“La historia de la revista, ampliada a cómo funcionaba el Expreso como centro del periodismo contracultural en Argentina, y cómo se vinculaba con el resto de ese tipo de periodismo, el anterior y el posterior”

En contra de la música. Herramientas para pensar, comprender y vivir las músicas (Julio Mendívil, 2016)
“Julio es un musicólogo y charanguista peruano que ahora vive en Alemania, y que acaba de ser nombrado presidente de la Asociación Internacional de Estudios sobre Música Popular, que es una asociación que representa el organismo que se dedica a hacer estudios sobre eso. Es un libro con artículos muy breves discutiendo lugares comunes, como ser ‘cómo pensamos la música a nivel cotidiano’, digámoslo así. ¿Qué quiere decir ‘hablar de música’? ¿Qué quiere decir ‘saber de música’? ¿La música es un lenguaje universal? ¿Cómo funciona la música como herramienta política? ¿Tiene sentido hablar de ‘música argentina, o peruana, o africana’? En definitiva, ¿tiene sentido hablar de música? Preguntas con respuestas breves para discutir. Para mí es un libro clave de la editorial, que yo hubiera querido escribir, pero Julio lo escribió mejor. Porque tiene que ver con un concepto muy básico de la editorial, que es el de repensar muchas cuestiones acerca de la música”

Valentino en Buenos Aires. Los años veinte y el espectáculo (Sergio Pujol, 2016)
“Los años veinte fueron un momento clave en el espectáculo argentino. El libro incluye capítulos sobre tango, sobre jazz, y no solamente de música, sino que también habla del surgimiento de la radio, sobre teatro, sobre cine. Es uno de los primeros libros de Pujol, y estaba agotado. El autor había llegado a entrevistar a varios artistas que habían estado activos en la década del veinte, y que para entonces tenían 80 o 90 años. René Cóspito, Iris Marga, Sebastián Piana, Cadícamo… Es un libro fascinante”

Melodías del destierro. Músicos judíos exiliados en Argentina durante el nazismo (1933-1945) (Silvia Glocer, 2016)
“La autora hizo su tesis de Doctorado en la UBA rastreando las trayectorias de muchos músicos judíos que vinieron a Argentina durante la guerra. Son historias de vida, porque ella rastreó cómo vivían y que hacían en Europa, cuál había sido su formación, y a qué se dedicaron cuando llegaron al país, cómo se adaptaron…Hubo muchos que se volcaron a la docencia, que trabajaron en el Teatro Colón, o en orquestas de radio, y que estuvieron trabajando en diferentes ámbitos y géneros de la música argentina”

La música de Sandro. Cómo se hicieron sus canciones (Pablo S. Alonso, 2016) 
“El autor releva sesión por sesión de grabación de Sandro. Con quién grabó, con quién tocó… Entrevistó a todos los músicos que grabaron con él. Cincuenta años de música de Sandro, canción por canción. Un trabajo de investigación que aquí nadie hizo sobre ningún músico argentino, un libro como sí existen afuera de Dylan o de los Beatles. Y sus vinculaciones con los diversos estilos musicales. Con el rock, con la canción romántica, con la tradición francesa, la italiana, la latinoamericana… Sandro grabó con los mejores músicos de aquí, y con los mejores músicos de jazz de Argentina. Compartió músicos con Piazzolla. Ziegler, Jacobe, Antonio Agri, López Ruiz, todos tocaron con él. Me parece un libro fascinante, porque además te muestra cómo funcionaba la industria, cómo trabajaban los estudios, los músicos, o los sesionistas”

Yo no estoy aquí. Rock, periodismo, ecología y otros naufragios (1966-2016) (Pipo Lernoud, 2016)
“Lo considero una especie de autobiografía documental. Son textos cronológicos de diferentes épocas de su vida. Manifiestos, diarios, cartas, letras de poemas, de canciones, cosas inéditas, notas de El Expreso Imaginario, notas de La Mano, notas de CantaRock, cosas de Facebook… Pipo va contando su historia a través de distintas cosas que fue escribiendo con el paso del tiempo”

Fábricas de músicas. Comienzos de la industria discográfica en la Argentina (1919-1930) (Marina Cañardo, 2017)
“Lo escribió Marina Cañardo, que es Doctora en Historia y Teoría de las Artes en la UBA, y Doctora en Música y Musicología en París, y registra los inicios de la industria discográfica en Argentina en la década del 20 y la manera en que se relacionó con los diversos géneros musicales, principalmente con el tango”

Una intelligentsia musical. Modernidad, política e historia de Rusia en las óperas de Musorgsky y Rimsky-Korsakov (1856-1883) (Martín Baña, 2017)
“El autor es Doctor en Historia en la UBA, donde también se desempeña como Profesor Adjunto en la cátedra de Historia de Rusia. Se trata de un libro de historia cultural que a su vez cumple la función de comprender a la sociedad rusa del siglo diecinueve, con Musorgsky y Rimsky-Korsakov enfrentándose a los avances de la modernidad europea de esos años como compositores de óperas que planteaban interpretar la historia del país” GM Spinetta - Cubierta 01

Spinetta. Mito y mitología (Mara Favoretto, 2017)
“El libro está escrito por la misma autora del libro de las alegorías de Charly, y propone una serie de preguntas sobre la personalidad y la estética de Spinetta, y el fanatismo que su figura o su obra lograron generar”

La ruta del sol. La trilogía de Él Mató A Un Policía Motorizado (Walter Lezcano / Santiago Motorizado, 2017)
“Está por salir en estos días. Se trata de un compendio de letras, textos y afiches y entrevistas dedicados a la trilogía de la banda Él Mató A Un Policía Motorizado, una versión más extensa de otro libro publicado por el autor hace unos años, y que está ilustrado por dibujos de Santiago, el cantante del grupo”

2 de enero de 2014

ENTREVISTA: ANDREW LOOG OLDHAM. (CASI) COMO UN ROLLING STONE


 Publicado en Evaristo Cultural el 2 de enero de 2014
No resulta nada extraño ingresar a la habitación de hotel de Andrew Loog Oldham y descubrirlo hablando por teléfono. Es una de las actividades más comunes en sus últimos cincuenta años, más precisamente desde que se inició en el mundo del show business británico y derivados. Pero el caballero inglés ahora está recostado en su cama y luce shorts y sandalias. No hay motivo para alarmarse. Pero sí es toda una sorpresa que le esté comentando a su interlocutor sobre cuánto disfrutó de algunas películas argentinas que estuvo viendo durante su estadía en Buenos Aires. “Oh sí, Ricardou Darín, es fantástic, me encantó ‘El secretou de sus ojes’…” (sic) Es cuando uno se pregunta sobre la pequeñez del mundo en que vive, la globalización, y todo eso. Después de todo éste es el hombre que, desafiando a su informalidad, ostenta el título de haber sido el mánager y productor original de los Rolling Stones durante los cuatro primeros años de la banda, en rigor, los esenciales. Lo cual no es poca cosa. Y además uno de los productores discográficos anglo más emblemáticos de la historia del rock y el pop, junto a su rol de empresario y asimismo, desde hace más de una década, su propio biógrafo, y escritor incorregible. “Y la otra, “Cuentou chinou’, tembién es muy buena. Sí, sí, las compré, cariñou” (sic) Oldham está hablando comunicándose con su esposa en Colombia, país que adoptó como residencia hace ya casi una treintena de años. Y entonces es justamente ahí cuando uno se pregunta cómo es que, después de tanto tiempo viviendo en una nación hispanoparlante, su pronunciación no haga honor a la lengua de su tierra, y entonces no titubee al hablar puro spanglish. “Buenou, hablo un pouco de español, pero hagamos la entrevista in English, OK?” (sic) Seguro, Andrew, desde ya, haremos la entrevista en inglés. Y va a ser extensa. De hecho hablaremos, debatiremos, y hasta perderemos el sentido original de ésta, por algo más de dos horas. Mientras tanto sobre una de las mesas de la habitación de Oldham hay al menos media docena de frascos de vitaminas,y de hierbas hepáticas en grageas (“Debo cuidar mi hígado, es hereditario, viene de mi abuelo”) También hay varios tipos de té inglés en hebras que adquirió en la ciudad, y una bolsa de plástico tamaño familiar repleta de nueces, almendras y avellanas secas, con las que amenizará el encuentro en varias oportunidades. Atónito, Oldham se queja de los precios de los taxis en Buenos Aires. Le digo que no se preocupe, que están a tono con los del supermercado. Habla. Mucho, casi incansablemente, y no le es fácil dejar de hacerlo. A sus casi 70 años de edad, y dueño de una memoria prodigiosa, es un narrador de historias indisputable avalado por un arsenal ilimitado de experiencias y anécdotas que, al fin y al cabo, son el leitmotiv de su trayectoria, aún cuando sugiere estar algo apurado por ponerse a empacar todo lo que compró en la ciudad (“Me va a llevar un día completo, siempre termino comprando muchas cosas, las colecciono”) Está de visita en la ciudad para participar de una conferencia para la cual fue contratado por una firma local. Y aprovecha para quedarse unos días más en Buenos Aires, ciudad que, declaradamente, le fascina.Confieso, a lo largo de la entrevista me ví obligado a reprimir mi objetivo básico de formularle casi exclusivamente preguntas sobre sus años junto a los Rolling Stones. Que en definitiva abarcaron menos de un lustro, pero sí fueron los años formativos de la banda. Oldham estuvo allí, casi desde el génesis mismo del grupo, y en cada sesión de grabación o concierto. Desde que el grupo era un nombre más en la escena underground londinense del momento, y hasta su catapultamiento al estrellato, del cual fue, por cierto, parte fundamental. Pero no, es en vano, Oldham prefiere pasearse por su laberinto interminable de historias, y finalmente termina siendo imposible anclar en los puertos que uno eligió. Pero deja en claro que seguramente no faltará ocasión para hacerlo en un futuro. Será Justicia.
Usted nació en los años ’40 pero es considerado un hombre de los 60s, y básicamente desarrolló su carrera de esa década en adelante. ¿Qué es lo que lo llevó a interesarse por la industria del espectáculo? Sé que siempre tuvo una fuerte atracción por la llamada “cultura pop”. ¿Pero hubo algo más? 
Cuando yo tenía nueve o diez años, y no podía viajar en subte por mi mismo, lo hacía con mi madre. Vivíamos en el barrio de Hampstead, en Londres. Había una parte de mí que le tenía pánico al subterráneo, a los trenes, al ruido, al viento que había allí dentro. Para mí representaba el peligro mismo. Pero también porque, durante el primer año y medio de mi vida, si bien no era consciente de ello, cada vez que los alemanes bombardeaban la ciudad, éramos trasladados abajo, al subte, mientras sonaban las sirenas. Realmente no lo recuerdo muy bien. Las personas que son un poco mayores que yo lo recuerdan perfectamente. Como distracción para mí en toda esa experiencia de la guerra lo que sucedió fue…¿Estuviste alguna vez en Londres? ¿Y viste el subterráneo?
Sí, el año pasado, y por supuesto, viajé en subte muchísimas veces. 
OK, pienso que el subterráneo es aterrador. Sabés a qué me refiero. Las vías, el peligro…
Bueno, diría que en general es muy angosto. Tal vez esa sea la razón por la que informalmente lo llaman “el tubo”. 
Desde ya, es así. Creo que tenés toda la razón en eso. Nunca lo había pensado antes. Es increíble como la gente arriba adonde uno nació y localizan las partes obvias del lugar. Como fuera, me atraían muchísimo los afiches de las películas, ya que generalmente la música no era publicitada. El subte estaba lleno de todos esos pósters de películas, podías verlos mientras bajabas las escaleras, por lo que era toda una distracción, una auténtica fascinación, y me sentí naturalmente atraído por ese escape maravilloso. Particularmente las películas americanas, y en segundo lugar por las palabras del tipo “producida por”, “presentada” o “dirigida por”. Desde ya, sabía que nunca iba a ser John Wayne, ni tampoco…
Joan Crawford… 
¡Ni tampoco Joan Crawford! Tal vez Mick Jagger lo sería…(risas) Sabía que no iba a ser James Cagney, o Tony Curtis. Y aparte, durante aquel momento, los americanos ya se habían ido de regreso a casa, y de algún modo los considerábamos seres perfectos. Porque sólo los veíamos en la pantalla, donde tenían diálogos perfectos, iluminación perfecta, e increíbles ganancias.
Quizás sea que tuvieron una impresión más perfecta de lo que realmente era todo eso teniendo en cuenta la situación que por entonces Uds. estaban atravesando en Inglaterra, si es que todo lucía tan gris y oscuro como dice. ¡Y esos afiches coloridos en el subte, entonces, les llamó eventualmente la atención! 
Es verdad. ¡Exacto! Vos sabés, Inglaterra había ganado la guerra, pero uno lo desconocía completamente, era imposible verlo. El dinero de los americanos se había ido a Alemania.
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Sé que su padre murió en la guerra. ¿Qué edad tenía en aquel momento? 
No había nacido. Fui concebido nueve meses antes de enero de 1944, y él había muerto en junio de 1943.
Por lo que entiendo que su madre estaba embarazada de Ud., mientras su padre estaba lejos…
¡Es que él estaba intentando bombardear Alemania! Era un piloto estadounidense. Interesantemente al mismo tiempo tenía su familia en los Estados Unidos, y al mismo tiempo su propia esposa también estaba embarazada, en Texas. Por lo que tengo una media hermana. Nunca la conocí.
Entonces su padre no era básicamente el esposo de su madre… 
No, es una de esas cosas, sabés. Su nombre era Andrew Loog. Loog era su apellido. Y Oldham era el de mi madre, pero su madre, mi abuela, había cambiado el apellido original que tenían, ya que habían venido de Polonia y Lituania. Y los judíos que habían emigrado siempre querían parecer ingleses. Así que había dos mujeres embarazadas por el mismo hombre. Y una de ellas en Texas, la Sra. Loog…(La entrevista se ve interrumpida nuevamente por el llamado del teléfono de la habitación del hotel. Antes había sido su hijo Max, quien vive en Brooklyn, New York. Esta vez se trata de un amigo)
Teléfonos que suenan, es parte del folklore permanente de su vida… 
Es todo el tiempo así. Como fuera, los prefiero antes que los celulares. Son terribles. No uso teléfonos celulares cuando estoy viajando.
Lo entiendo, nunca tuve un teléfono celular. De hecho, los odio. 
¡Yo también los odio!
¿Y cuál sería el motivo? ¿El resultar ser accessible en todo momento? 
Sí. No vivo mi vida de esa forma. No quiero ser accesible todo el tiempo. Me gusta la idea de llegar a mi hotel a las seis de la tarde y preguntar “¿hubo alguna llamada para mí?”
Es que algo del pasado debemos mantener, de alguna manera. Ya es más que suficiente con la internet, con ésto y lo otro… 
¡Es lo que quiero! ¡Es lo que quiero! Estaba almorzando este mediodía, y me gusta estudiar a las personas, lo hago todo el tiempo. ¡Y veía todas esas parejas que almorzaban hablando por teléfono! No lo entiendo. Si es bueno para ellos, OK. Pero no lo es para mí.
Hasta podría darse el hecho que lo asalten por un teléfono, sucede bastante a menudo. ¿Cómo es en Colombia? 
Hay un lugar al que suelo ir a escalar de vez en cuando, en Bogotá. Y siempre ocurren robos mientras la gente está subiendo. Siempre hay pandillas de chicos jóvenes, de no más de 14 o 15 años de edad. Una vez ví a un hombre mayor que hablaba por su celular, y uno de estos chicos se le acerca y le dice “¿Ve este revólver? Ya mató a siete personas, matar a uno más no haría ninguna maldita diferencia…” La gente me pregunta “¿Colombia es aún tan peligrosa como solía ser?” Probablemente, pero también lo es el resto del mundo. Por ejemplo, hoy día, Manchester o Liverpool, se han vuelto ciudades peligrosas. Básicamente por problemas de alcohol. Y de drogas.
Quisiera retomar el tema de su madre… 
Por supuesto. Entonces la esposa del Teniente Loog está embarazada, y su avión es derribado por los alemanes y entonces ella, esta mujer en Texas, le echa un vistazo a su estómago y dice – y esto sólo puede suceder en Texas – “ya seas varón o mujer, te llamarás Andrew Loog” Por lo que el nombre real de mi media hermana es Andrew Loog. ¡Y yo me llamo Andrew Loog Oldham! Cuando publiqué Stoned (N de la R: el primer libro que escribió Oldham) , intenté ser amable y no decir cosas que necesariamente podían herir a algunas personas. Bueno, a algunas de ellas. Y entonces conseguí a esta especie de detective privado que usa Stephen King.
¿Stephen King, el escritor? 
Sí, es amigo mío. Esto fue en el año 2000. Pero el detective no pudo encontrarla. Incluso recurrimos a los expedientes de la fuerza aérea en Waco, Texas, y allí me dijeron que yo tenía tres hermanos. No es verdad. Lo contraté para rastrearla, para ver si tenía algún familiar vivo en Texas o en Louisiana.
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OK, pero Ud. dice que se encontró con ellos, que nunca los conoció, pero se mantienen en contacto.
No, no quiero conocerlos. Gracias a la edición de mis libros, descubrí otros familiares en Inglaterra, y esto es realmente divertido. Cuando tenía 10 años, me preocupé por primera vez sobre la pérdida de cabello. Quería ver una foto de mi padre, solo quería ver qué tipo de cabello tenía. Mi madre tenía un hermano, y le pegunté si tenía alguna fotografía de él. “Sólamente con su gorra de la Marina”, me contestó. “¿Pero qué sucedió con él?”, le pregunté. Y ella me contestó “Bueno, sabés, hasta que empezó la guerra realmente nunca fuimos muy amigos, así que para el momento en que la guerra terminó, sinceramente no le ví mucho sentido en ponerme a averiguar si estaba vivo o muerto” ¡Eso es terriblemente frío, terriblemente increíble! Ella estaba muy bien conectada, y la fuerza aérea estadounidense le había escrito para informarle que su hermano había muerto. Así que nunca supe mucho, si tenía o no tenía un hermano, si había muerto o no en la guerra, lo que sea. Ahora pasemos al año 2000. Mi libro es editado y alrededor de diez meses más tarde Random House, la editorial, me envía una carta a Colombia firmada por un tal Michael Oldham, que vive en la costa oeste de Inglaterra, en el mismo área en que se filmó Los perros de paja, la película de Sam Peckinpah. La carta decía “No tenemos idea si la hermana de nuestro padre aún vive, pero llegamos a la conclusión que eras parte de la familia, así que fuimos y compramos el libro. Queríamos dárselo a nuestro padre, tu tío, como regalo para el Día del Padre, pero lamentablemente una semana antes de esa fecha tuvo un ataque al corazón, lo llevaron al hospital, y falleció” Esta historia es tan Agatha Christie…
Entonces creo que no debería haber publicado nunca ese libro. ¡Tal vez su tío aún estaría vivo! 
No creo, hubiera muerto una semana antes (risas)
Las fuerzas oscuras del universo… 
¡Todo eso! ¡Todo eso!.
Por lo tanto no tiene ningún hermano de sangre…
No, gracias a Dios.
Sus cuatro libros son realmente fascinantes (N de la R:: “Stoned”, “2Stoned”,”Stone Free” y “Rolling Stoned”, solamente este último título fue publicado en el país) ¿Pero qué sucedió con Stone Free? Es como si hubiera sido sacado de la venta…
Es así. Ya sabés cómo es que piensa la gente, que los libros electrónicos y el Kindle son el futuro. Sabemos bien que no es así.
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¡Los odio! ¡
Yo también! Pero temo que es así cómo las cosas están yendo. La gente piensa que Mac y Apple son solamente el 6%, o el 8% de la industria, pero todo el mundo en nuestra industria las emplea, por lo que pensamos que todo el mundo las utiliza. No es así. Cuando estoy en Colombia, si un técnico tuviera que reparar mi Mac, no sabría cómo hacerlo. De todas formas, cuando Stone Free fue editado como e-book, pensé que se trataba del futuro. Quiero decir, no iba a contratar a un editor cualquiera, ya que un editor común y corriente sólo se interesaría en Harry Potter. Así que se lo dí a un editor, y mi publicista en Inglaterra me dijo “Andrew, si no cuento con una versión tradicional en formato de libro, no voy a poder conseguir que lo comenten en las revistas” Por lo que lo imprimieron. Pero he aquí la desventaja de trabajar con una editorial independiente. Si quieren enviar el libro a otro país, también van a tener que encargarse de los gastos de envío, y de buenas a primeras el libro que vale 20 dólares pasaría a costar 35. Nadie puede esperar que alguien pague tanto por un libro. Entonces le dije al editor “OK, lo intentamos pero ésto no está funcionando, así que abandonemos la idea” Sólo unos pocos fueron publicados, la cantidad suficiente para enviarle a los críticos. O seguramente haya algunos pocos disponibles en librerías independientes en Los Angeles.
¿Se enteró del regreso a escena de los Monty Python? 
Por supuesto, pero jamás me gustaron.
Suena extraño escucharlo de boca de un ciudadano británico… 
No, es un tema generacional. Prefiero a Lenny Bruce o Ernie Kovacs.
OK, volviendo al tema principal, ahora finalmente sé que fue lo que lo llevó a interesarse en el negocio de la música. Pero entiendo que su primer trabajo realmente importante fue el de asistente de la diseñadora de moda Mary Quant…
Su cadete, en realidad. Ella fue quien puso de moda la minifalda en la high street. Esto es muy inglés, es extraño. Dejame que te lo explique. Es igual que cuando, por ejemplo, si vas a la escuela pública, se piense que es para el público en general. No lo es, es para la gente que paga por ella. Las escuelas públicas en Inglaterra son realmente las escuelas privadas. Y sucede lo mismo con la palabra “high street”. Un barrio pudiente no necesariamente tenga una high street, pero sí la tiene un área de clase media. Una de las más grandes estrellas de los 60s fue la píldora anticonceptiva, que estaba principalmente orientada a las mujeres de la clase trabajadora. Si te acostabas con alguien, no necesariamente significaba que ibas a tener un hijo, sentar cabeza, y tener un esposo que vaya a trabajar. Y Mary Quant hizo esas prendas, las minifaldas, para ese tipo de mujeres. Es lo que en la industria musical llamaríamos “copiar”, pero en términos de moda digamos que estuvo muy influenciada por Coco Chanel. Básicamente era lo mismo. Ella nunca me lo dijo pero, si las ves bien, eran muy similares. Nada es casual. Y sí, ese fue mi primer trabajo.
Por lo que la famosa minifalda inglesa no tenía nada de original… 
Sucede que en Inglaterra, antes de los Beatles, no digo que no haya habido nada interesante, pero teníamos una vida de escasa creatividad. Con respecto a los músicos, sólo unos pocos, Cliff Richard, Billy Fury, Marty Wilde, toda esa gente. No existía ni la más remota posibilidad que cualquiera de esos músicos hubieran  sido populares en otros países. Había casos ocasionales como los Tornadoes con la canción “Telstar”, y un par de cosas más. Pero lo que en verdad hacíamos era copiar el pop americano. Pero de alguna manera eso resultaba inaceptable en los Estados Unidos. No necesitaban a Cliff Richard. No necesitaban a Marty Wilde. Jamás íbamos a tener ningún tipo de impacto en ese país. Hasta que aparecieron los Beatles. Fue así de simple. Durante el tiempo en que teníamos a Billy Fury, Cliff Richard, Marty Wilde, y todo ese movimiento pop desde 1958 a 1962, básicamente, y hasta el lanzamiento del primer simple de los Beatles, el negocio del pop tenía que ver principalmente con la moda. Entre Mary Quant, Vidal Sassoon y John Stephen, el hombre que básicamente inauguró Carnaby Street, con las tiendas y demás,  de eso se trataba exclusivamente la industria del Pop, y se trató de un invento inglés que también fue exportado. Vidal Sassoon  tenía su propio salón en Hollywood, David Bailey hizo fotos para la revista Vogue, etc. Inglaterra tenía su propia imagen en otros países, pero no tenía que ver con la música.
Entonces el movimiento pop estaba relacionado con la moda antes de hacerlo con la música. ¿Existe alguna manera de lograr una definición más lograda de tan famoso término? 
Exactamente, así fue. “Pop” significa volumen, volumen de ventas. Es como pensar entre la diferencia entre una banda y un grupo. Los Herman’s Hermits, por ejemplo, eran un grupo. Nunca fueron una banda. Ví a Peter Noone (N de la R: la figura más emblemática de los Herman’s Hermits) en Vancouver hace algo de 1 mes atrás. Fue fantástico. Existen dos versiones del grupo. Están los Hermits de Inglaterra, con Peter Noone, y en los Estados Unidos está Peter Noone con los Herman’s Hermits, pero no son los Hermits originales.
Pero en los años ’60 había sólamente un grupo llamado Herman’s Hermits…
Sí, eran las mismas personas, pero luego Peter Noone se fue a los Estados Unidos, mientras que el grupo se quedó en Inglaterra. Y aún tocan, pero sin Peter Noone.
Entonces básicamente toda la gente de su generación –músicos, productores, la industria musical en general – están vivitos y coleando… 
¡Sí, lo están! Lo que quiero decir es, el rap, el hip-hop, no tienen nada que ver con esto, de ninguna manera. Y la gente que hoy día hace música popular no escribe canciones. Un día en Vancouver me crucé en la calle con David Crosby, y lo primero que pensé fue “¡Oh Dios espero que no haya leído mi segundo libro!”, porque escribí bastante sobre él y su relación de ese momento con el LSD. Digo, alguien de esa edad, si son artistas, solo tienen tiempo para ellos. Son David Crosby veinticuatro horas al día, como debe ser. En la conversación que tuvimos aquella vez me dijo “Mirá, es realmente buenísimo, si tenés más de 50, y todavía te podés parar, y recordar las letras, ¡hay trabajo para todos!”
¿Cómo fue el siguiente salto, del mundo de la moda al de la música? ¿Cómo sucedió realmente?
Nunca fui diseñador de moda. No sé realmente como fue que sucedió, de repente estaba trabajando de publicista, junto a gente como Little Richard o Sam Cooke. ¿Increíble, no? Y entonces en los primeros dos meses de 1963, me convertí en agente de prensa representando al mismo tiempo a los Beatles y a Bob Dylan.
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Eso fue cuando le tocó promocionar a Dylan en su primera visita a Inglaterra, lo que podríamos considerar un paso realmente importante… 
Dylan estaba haciendo la música de fondo para una obra teatral de la BBC. Averigüé dónde estaba alojado, y luego de golpear la puerta de su cuarto de hotel, ahí estaba junto a Albert Grossman, su mánager. No recuerdo ni siquiera remotamente de qué estaban hablando. Pero fuera lo que fuera que discutían, quería éso. Quería esa conspiración, ese matrimonio. ¿Se entiende? Era intoxicante. Nunca me dije “Oh quiero ser manager”, no era tan simple. Pero fuera lo que fuera, lo quería, lo amaba. Quería estar alrededor de todo eso.
Supongo que habrá sido mucha diversión, buenos momentos, y…
Sólamente veinte minutos. Es todo lo que lleva.
Pero Dylan ya era muy conocido en Inglaterra, ¿verdad? Ya estaba en las revistas, en las noticias… 
No era famoso en lo más mínimo. Y tampoco lo era en los Estados Unidos. Lo que aconteció fue que un director de la BBC se había ido de vacaciones a New York a comienzos del invierno de 1962. Y le gustaba el jazz y todo eso, y una vez se encontraba en el Greenwich Village, y en uno de los clubs a los que fue estaba tocando Bob Dylan. En septiembre u octubre de 1962, Dylan sólo tenía un disco editado. Entonces este tipo se dirigió a sus jefes de la BBC y les dijo “Estamos haciendo una obra sobre los beatniks” Creo que era algo de Jack London, no estoy muy seguro ahora. “¿Entonces podemos traerlo? Es sólamente un tipo” Y lo llevaron a Inglaterra. Lo publicité en el Melody Maker, y probablemente en un par de otras publicaciones. Me dieron quince libras. No pude obtener muy buena publicidad de eso, a nadie le importaba un carajo escribir sobre Dylan.
Quizás la idea de un tipo cantando sus canciones folk con su guitarra no sonaba muy atractiva en aquel momento… 
Sólo se interesó al Melody Maker, pero las otras publicaciones pop no lo hicieron. El Melody Maker siempre había estado más interesado en el jazz, el folk, y todo eso. Así que hice ese trabajo durante enero, febrero y marzo y luego, el 28 de abril, fui a ver a los Rolling Stones. Entonces básicamente en los cuatro primeros mes de 1963 estuve representando a los Beatles, a los Rolling Stones, y a Bob Dylan. No estuvo nada mal.
¡Representó a los tres artistas más emergentes de ese entonces al mismo tiempo!
Sí, pero recién caí en la cuenta hace apenas cinco años. Los tuve a todos. Sé muy bien cómo fue que me dí cuenta, de repente me encontré pensando en eso durante el funeral de alguien. Fue a fines del año pasado, en el funeral de Chris Stamp, que fue co-mánager de los Who.
¿Le tocó dar un discurso en el funeral?
Bueno, no lo llamaría discurso. Sería algo mucho más humilde. Se supone que uno debe decir unas pocas palabras frente a los asistentes. Y uno de ellos fue, eventualmente, Roger Daltrey (N de la R: el vocalista de The Who). Pete Townshend no asistió porque, como dijo Roger, “Peter está probablemente intentando vender unos libros” Sabía lo que iba a decir en el funeral, pero después dije algo distinto. Y entonces dije “Las grandes bandas…” Y se supone que uno no dice cosas como éstas en un funeral, si uno las dice alguien va a pensar “¿Y éste quién carajo se cree que es?” Porque se trataba, claro, de una ceremonia privada. Dije “Las grandes bandas tienen grandes managers” Y así fue. Brian Epstein (N de la R: el reconocido mánager original de los Beatles), por ejemplo, fue el mánager perfecto.
¿Definitivamente piensa eso? 
¡Oh por supuesto! Lo criticaban todo el tiempo, decían que no sabía nada del negocio. ¡Al diablo con ellos! Fue el mánager perfecto. Entonces, en el funeral, dije “Los Beatles tuvieron a Brian Epstein, que fue perfecto…Los Rolling Stones, bueno, yo fui perfecto, y Chris Stamp, a quien hoy estamos homenajeando, junto a Kit Lambert, que falleció antes, eran perfectos para los Who” Y nadie más. ¿Quieren que hablemos de los Kinks?” Y todo el mundo comenzó a reirse, porque los Kinks tuvieron managers terribles, y una pésima discográfica también.
¿Cree que esa es la razón por la que no fueron más grandes y trascendentes de lo que realmente fueron? 
Sí, pienso que uno tiene lo que se merece. Sus mánagers eran aficionados. Uno de ellos era un tipo que trabajaba en bienes raíces. El otro, Robert Wace, no sé a qué se dedicaba por aquel entonces, pero aquí va su historia junto a los Kinks. Wace era de clase alta, y contrató a esta banda –en aquella época tenían otro nombre, the Ravens- para que lo secunden mientras él cantaba para todas esas chicas de su misma clase en una fiesta. Y cantaba canciones de Gerry and the Pacemakers, y los Kinks lo acompañaban, y es como que de repente los miró y se dijo a sí mismo “Son bastante buenos, los voy a manejar” Y así fue. De todas formas las bandas que incluyen a dos hermanos en su formación son siempre un maldito problema. Siempre. Don y Phil, de los Everly Brothers, por ejemplo, hasta los Oasis.
Habrá escuchado el rumor que los Kinks se juntarían nuevamente… 
Eso nunca va a suceder. Ray Davies dice lo mismo cada vez que está por hacer una gira solista porque piensa que así va a vender más entradas.
Cuando comenzó a trabajar con los Stones, ellos estaban informalmente representados por Giorgio Gomelsky, pero todo cambió cuando Ud. llegó junto a Eric Easton, y se convirtieron en mánagers de la banda.
Había un periodista llamado Peter Jones que trabajaba en la publicación Record Mirror, que me dijo “Mirá, hay una banda sobre la que estamos por publicar algo, y Norman Joplin, que escribe para nosotros, piensa que son muy buenos y blah blah blah. Tal vez sería bueno que vayas y los veas, Andrew” En verdad me sentía muy feliz haciendo publicidad, pero tuve que ir a verlos aquel domingo. Tocaban en un club en el Station Hotel, que de hecho quedaba en la parte trasera del Station Hotel, en Richmond. Giorgio Gomelsky alquilaba el lugar, donde presentaba sus “Noches de Rhythm and Blues” Así que pensé “realmente no quiero ir” porque, viviendo en Hampstead, supuse que iba a tener que tomar el subte hasta el centro de Londres, y de ahí a Richmond. Y eso, en un domingo, me iba a llevar como dos malditas horas. Y los dominos los pasaba con mi madre. Ella me cocinaba, y me planchaba las camisas. Quiero decir, los domingos eran para quedarse en casa. Nos sentábamos frente al televisor a las 8 de la noche y mirábamos el equivalente británico del Ed Sullivan Show, que era Sunday Night at the London Palladium. Pero entonces quien era mi novia en aquel momento, y que luego sería mi primera esposa, me dijo “Andrew, sabés, hay trenes comunes que te llevan hasta allí, en lugar de tener que tomar el subterráneo, y salen directamente de Finchley Road en Hampstead” ¡Así que podía ir directo! En cierta forma me sentí desilusionado, realmente no tenía ganas de ir pero al mismo tiempo pensé “si no voy, cuando me encuentre el martes con Peter Jones, no va a quedar muy bien que digamos”, ya que siempre estaba intentando venderle mis historias al Record Mirror. En aquel momento no me importaba la escena del Rhythm and Blues, realmente no estaba nada interesado en ella, de hecho jamás había escuchado sobre los Rolling Stones. Así que me fui para allá. Salí de la estación de Richmond y entonces me dí cuenta que, para poder acercarme a la parte trasera del Station Hotel, donde estaba el club en el que tocaban los Stones, no podía hacerlo ingresando al hotel, como suele ser, tenía que dar toda la vuelta hasta la parte de atrás. Y ahí me encontré con un callejón, y mientras lo transitaba, me topé con una pareja que estaba teniendo una pelea, discutían. Y se los veía muy atractivos, y se parecían entre sí, lo que los hacía aún más atractivos. Y entonces ingresé al club, y cuando aparecen los Stones en el escenario veo que el muchacho de la pareja era Mick Jagger que, claro, estaba con su novia Chrissie Shrimpton.
¿Cómo fue que convenció a Dick Rowe (N de la R: representativo de la discográfica Decca Records, famoso por no haberse interesado en los Beatles) de que contrate a los Stones? 
Fue muy simple. Porque había rechazado a los Beatles, le había dicho que no. De todas maneras en aquel momento Decca hubiera contratado lo que sea. Hubiera contratado a David Crockett, al muñeco de un ventrílocuo...

Es bien conocida la historia de cómo Ud. alentó a Mick Jagger y Keith Richards a escribir canciones. ¿Qué hay de verdad entonces sobre aquella historia que dice que los encerró en la cocina del departamento en que vivían y los obligó a escribirlas? Nadie mejor que Ud. para confirmarlo, supongo…

Bueno, la historia es real. Pero es como si fuera un acordeón que está cerrado, y que luego se abre. Cambia todo, ¿no? La verdad es que me llevó unos cuantos días convencerlos. En realidad lo que les dije fue “Cualquiera sean los motivos, tienen que ponerse a escribir. Voy a llevar mi ropa sucia a lo de mi madre y, para cuando regrese, tienen que tener algo encaminado” Esto fue cuando Mick y Keith vivían en el departamento de 33 Mapesbury Road. Y lo hicieron. Al principio pensaron que estaba bromeando. Creo que fue Keith que dijo algo así como “qué carajo me está diciendo?” Mi actitud fue la siguiente, “vos tocás la guitarra, entonces podés escribir una canción” Digo, tenían todas las municiones para hacerlo…

ImageAl mismo tiempo descubrió a Marianne Faithfull, y entonces Jagger y Richards le cedieron “As Tears Go By”, que fue el primer hit de Marianne. Para entonces ya se había referido a ela en los medios como “un ángel con tetas grandes”…

Nunca dije eso. Jamás. No hablo así de nadie. Philip Norman (N de la R: uno de los más conocidos biógrafos de los Stones) lo puso en su libro, pero desconozco de dónde lo sacó. No lo dije. Jamás hablaría así de alguien a quien represento.
Después de todo lo que siempre se ha dicho, ¿cuál es su opinión de los artistas en general? 
El noventa por ciento del tiempo están vendiendo algo, y el diez por ciento restante hacen su verdadero trabajo. Por ejemplo, y esto no tiene nada que ver con su autobiografía, a través de los años, excepto durante los últimos veinte, solía leer todas las entrevistas a Keith Richards, y luego me preguntaba “¿Es que no tiene nada más para decir? Sigue repitiendo lo mismo una y otra vez” Entonces luego, cuando me tocó salir a promocionarCharlie Is My Darling (N de la R:  film de los Stones que registra la gira del grupo por Irlanda en 1965, finalmente editada apenas dos años atrás) en los Estados Unidos, realmente no pude creerlo. Quiero decir, hasta el momento particularmente había hecho mucha promoción en los Estados Unidos, pero no tan intensamente como lo estaba haciendo conCharlie Is My Darling. Tuve que participar de dos entrevistas, una para la MTV, y la otra para la CBS. Pero de repente me encontré en la situación de que estaban ensayando las entrevistas previamente, y que entonces necesitaban saber cuáles iban a ser mis respuestas a sus preguntas. ¡Antes de salir en vivo, o bien antes de las entrevistas mismas! Entonces la cosa fue algo así como, me formulaban una pregunta tipo “¿Cuándo fue la primera vez que vio a los Rolling Stones?” Y yo les contestaba, muy sarcásticamente, “Bueno llegó esta ola increíble que hizo impacto sobre mí, y de un momento a otro supe cuál iba a ser mi destino…” (risas) El productor, o la entrevistadora, o su asistente, ¡queriendo saber cuáles serían mis respuestas de antemano!
¿Era del mismo modo en los 60s? 
No, para nada, es así ahora. Estamos en la era de, eeh…Cuántas veces en tu vida viste gente siendo entrevistada en TV  diciendo “¡Esa es una pregunta realmente interesante!” Entonces, cuando finalmente la entrevista sale al aire, y sólo porque por causa de esa nueva política ya saben cuáles van a ser tus respuestas, ¡no hay nada que puedas contestar! Hoy día los entrevistadores quieren ser las verdaderas estrellas, y no sus invitados. Quieren ser considerados celebridades, y quieren tener toda la información. Por ejemplo, cuando Keith hace las entrevistas, al final todo lo que queda es un poco de música accidental. Y es aún peor. Siempre hay una productora dando vueltas, ¡y entonces es como si uno no estuviera ahí! Ella le dice al entrevistador “Hacele algunas preguntas que sean más arriesgadas, todavía no le preguntaste nada realmente interesante” Y el resultado de todo ésto es gente como Justin Bieber o Miley Cyrus. Justin Bieber es genial. También lo es Miley Cyrus. La otra, Taylor Swift, fue genial. Y luego se convirtió en una fuckin’ Bette Davis.
¿Le gustan los artistas nuevos adolescentes? ¿Qué puede opinar sobre los discos de esta era? 
Pienso que hoy día es realmente difícil hacer un disco que tenga algo de sexo, o que pueda mejorar algo en un mundo que todo es pura tecnología. La tecnología es como un preservativo que actúa sobre la música. No importa si hoy día grabás con cintas, aún así terminará siendo destruído por la tecnología.

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Por lo que podríamos aplicar el mismo concepto a los artistas actuales, según lo que Ud. dice. Y reitero mi pregunta sobre la escena actual, ya que estamos. 
Bueno, no me gusta ver a Miley Cyrus fumando marihuana públicamente. Nosotros consumíamos drogas, pero de manera progresiva. Comenzamos fumando marihuana, y después pasamos a las anfetaminas, y luego a esto o lo otro. Pero siempre nos fijábamos en los libros de medicina para saber lo que estábamos haciendo. No consumo drogas ahora, pero antes pensaba que la marihuana era inofensiva para las personas que no eran adictos o alcohólicos, pero hoy en día no es la misma marihuana de los 60s. Es química. Y eso es diferente. La comida también está llena de químicos. El pan no es pan. Lo mismo para el pollo, o el pescado.
Keith Richards dice que empezó a consumir heroína porque lo ayudaba a superar su timidez al enfrentar la fama y el éxito. Pocos lo han conocido tan bien como Ud., al menos en los primeros años de los Stones. ¿Cree que esa fama de mujeriego o de fiestero la tuvo bien ganada?
Sí, entiendo que ese fue el motivo por el comenzó a meterse en la heroína. Es igual que cuando Paul McCartney habla sobre John Lennon y dice “Brian Epstein también gustaba de mí” Quiero decir, ¿a quién le importa? Keith tiene reputación de Don Juan. No recuerdo que sea así. Puede que lo haya sido. Si lo fue, fue muy reservado al hacerlo. Mi primera esposa le presentó a su primera novia, Linda Keith. ¡Porque Keith tenía que estar saliendo con alguien! No podía ser de otro modo. Pero al mismo tiempo Linda estaba saliendo con Jimi Hendrix. Lo único que ella quería, en verdad, era aumentar su status social saliendo con Keith. Era muy astuta. Una vez en New York me insistió para que la lleve a cenar, y de ahí fuimos a ver tocar a Jimi Hendrix. Hendrix estaba completamente drogado. O él no tocó esa noche, o bien lo hizo y yo estuve muy confundido. Yo también estaba bastante drogado. Linda se acostaba con Keith, y yo era manager de Keith en ese mismo tiempo, por lo que me pregunté “¿Qué carajo estoy haciendo aquí?” Si Jimi tocó, no le presté atención. Era todo muy confuso para mí. Después del show me fui a mi hotel, y a eso de las 2 de la mañana recibí un mensaje de mi esposa desde Inglaterra que decía “Linda me llamó y me dijo que la habías invitado a salir. ¿Cuál es el motivo por el que invitaste a salir a Linda?” Bueno, las mujeres en el ambiente musical, viste cómo son. Si te fijás en el proceso de escribir una canción, se trata básicamente de dos tipos viviendo juntos,  y componiendo grandes canciones. Ya sea en una habitación, detrás del escenario, o en una van. Durante la mayor parte de sus vidas, no pueden conseguir novia. Entonces tienen novia y pasan a vivir a lugares separados. No importa si son John Lennon y Paul McCartney, o Mick y Keith, o Steve Marriott y Ronnie Lane. Y luego tienen que ponerse a concertar citas para seguir llevándose bien, en lo posible con sus benditas novias fuera de todo eso.

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Y eso afecta a las bandas, según su opinión. Como aquel hecho amoroso que involucró a Brian, Anita (N de la R: novia original de Brian Jones, quien luego pasó a ser la de Keith Richards) y Keith…
Exacto. Cuando Allen Klein comenzó a trabajar como mánager de negocios de los Beatles, justo estábamos de gira, y yo nunca quise que sus novias nos acompañen. Nunca las quise en las giras, ni tampoco en el estudio. ¡Pero Klein las trajo! Hay todo un tema de distracción, porque un hombre se comporta diferente frente a su pareja, es obvio, y tan simple como eso. ¡Pero Allen Klein las trajo! Así es como son las cosas con los grupos y sus novias. Y entonces luego sucede lo inevitable. Se vuelven famosos, están ocupados, y entonces el proceso compositivo, y en general, se torna todo un problema.
¿Sucedió lo mismo con Humble Pie después de los Small Faces? ¿Marriott y Lane tenían el mismo problema? (N de la R: banda que Oldham manejó tras dejar de trabajar para los Stones en 1967) 
Era diferente, y muy extraño. Steve Marriott demandaba que lo adoren. Era él y solo él.
Volviendo a los Stones, ¿mantiene el contacto con alguno de ellos actualmente?
Mantengo escaso contacto con Keith Richards, y generalmente a través de su mánager. Él me envía faxes de vez en cuando. Una vez estaba con él en una de estas ceremonias del Rock and Roll Hall of Fame en New York, en los años ‘80, y ví que Billy Joel también estaba ahí. Por lo que le dije a Keith, “Mirá, ahí está Billy Joel, quisiera preguntarle cómo lo hace” Y Keith me dice “¿Para qué querés hablar con él?” A lo que le contesto “Billy escribe sus canciones solo, quiero saber cómo es el proceso de escribir solo” Entonces nos acercamos a Billy, le hago mi pregunta, pero Billy no tiene la más remota idea de lo que estoy hablando. “¿Cómo lo hacés, Billy? ¿Sabés cuando parar? ¿Cuál es tu reacción al hacerlo si no hay alguien junto a vos?” Bueno, mis preguntas nunca podrían haber tenido algún sentido para él, porque así lo hace, jamás va a entenderme. Y Keith dice “Andrew, él no tiene la más puta idea sobre qué estás diciendo, ¡dejémoslo tranquilo de una vez!” Mis preguntas no le resultaban lógicas a Billy porque a él nunca le tocó hacerlo del modo al que me referí antes, que es el de dos personas escribiendo canciones al mismo tiempo.
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Un caso similar sería el de la dupla compositiva Elton John y Bernie Taupin… 
¡Ojalá hubiesen parado de hacerlo! (risas) ¡Era tan jodidamente aburrido! A lo que voy es, me refiero a los últimos cuatro discos que escuché. El de Paul McCartney, David Bowie, Elton John y Carlos Vives. Nunca los voy a volver a escuchar. Sólo los escuché una sola vez, estoy hablando de sus más recientes trabajos. El tema de difusión de Bowie fue como esas ventanas atractivas de algunas tiendas, pero una vez que entrás al negocio, está vacío. Y respecto a Paul McCartney, tanto sobre el escenario como en su vida es el mejor entretenedor, y es increíble. Pero en los últimos dos años, digámoslo así, de un modo muy educado, mató a John Lennon. Finalmente lo logró. John Lennon muerto no puede competir con la energía vital de Paul. Cuando su ultimo álbum fue lanzado, la mayoría de la gente lo consideró horrible. Pero luego no sé qué sucedió. Algunos de los  críticos de música más renombrados de los Estados Unidos, como Bob Leftsez, de repente cambiaron de opinión, diciendo “¡Oh qué gran disco!” Me llevé el disco a mi casa en las afueras de Bogotá, en la jungla, lo escuché y me dije “¡Estos tipos deben estar jodiendo!” Un disco con cuatro productores, y todo eso. No es que lo esté criticando. Entiendo que músicos como él, o Elton John, tienen que seguir yendo a estudios y grabar discos. Porque cuando teníamos veinte o veinticinco años, estaba esa pasión por hacerlo. Ahora ellos tienen setenta, y es básicamente como una enfermedad. El problema es, cuando gente como ellos graban discos, puede que se sientan jóvenes al hacerlos, pero luego cuando los escuchamos nos sentimos viejos. Me hacen sentir jodidamente viejo, no quiero escucharlos. Ahora bien, los shows de McCartney son grandiosos, por lo que no necesitamos discos nuevos. Irónicamente, recuerdo este disco que grabó Neil Diamond hace unos cinco años con el productor Rick Rubin. Me dije “Oh éso seguro va a estar buenísimo”, y entonces lo compré. Pero Rubin no hizo con Neil Diamond lo que hizo junto a Johnny Cash. Pero es que Johnny Cash se estaba muriendo en ese momento, por lo que es una situación completamente distinta. Hace que la relación y el resultado final sean diferentes. Entonces lo que ocurre una vez que los escuchás, terminás no registrando ni una de las canciones del disco, pero sí empezás a recordar las viejas canciones de Neil Diamond. Y lo mismo sucede con McCartney y su disco “New” Luego de escucharlo, me pasé los dos días siguientes tarareando canciones de los Wings. Y ocurrió lo mismo con el álbum de Brian Wilson sobre Gershwin, “Brian Wilson Reimagines Gershwin”. Sólamente una canción suena como Pet Sounds, y es la que de hecho se usó para publicitarlo. El resto es una auténtica mierda. Suena como Alvin and the Chipmunks, es terrible. La gente mayor debería hacer música vieja, es así.
10¿Cuál fue su intención cuando lanzó su propia su propio sello independiente, Immediate Records, en 1965? El listado de artistas que tenía el sello era realmente impresionante. Rod Stewart, Chris Farlowe, John Mayall, los Small Faces, Fleetwood Mac y Humble Pie, entre otros grandes nombres. 
Fue muy simple. Me gustó la idea de una compañía discográfica independiente. En verdad estaba copiando la idea de Phil Spector, Red Bird, Leiber and Stoller, Liberty Records, Specialty Records, pero al mismo estaba consumiendo muchas drogas. Y no quise seguir trabajando para Decca Records. Porque todo lo que podían decirme, estando yo tan drogado, me resultaba hilarante. Así que formé mi propia compañía de discos.

Bueno, no le fue tan mal…
Funcionaba muy bien, mientras tuve el dinero para poder financiarla.
Su último libro hasta el momento, Stone Free, está dedicado a Brian Epstein… 
Claro, es un libro sobre managers. Porque Epstein fue el primero en lo suyo. De vez en cuando me toca pasar estas situaciones como tener que soportar que alguien dude si Epstein fur un buen mánager. Si Brian Epstein no hubiera perseverado y obtenido un contrato de grabación para sus muchachos, no estaríamos aquí. Tan simple como eso. Él abrió la puerta. Recordemos todos los insultos que tuvo que soportar al principio. Había esencialmente dos cosas contra él que resultaban horribles en Inglaterra en 1961 o 1962. Y eran cuando comentaban de manera irrespetuosa que Epstein era judío, y que era gay. Duro, muy duro. En la Inglaterra de esos años ser judío, y además gay, ¡era casi considerado como ir en contra de la ley! (risas)
12Sólo restaba que también haya sido negro… 
¡Claro! Pero hasta el mismísimo Paul McCartney también se expresó feamente. Yo estaba junto él en un programa de TV, y Paul dijo “Sabemos que Epstein es bueno en los negocios porque es judío” Así es como pensaba la gente. Pero el asunto es, después del rechazo de Decca, les consiguió EMI a los Beatles. Pero también fue insultado cuando lo trasladaron a Parlophone, porque Parlophone era un sello discográfico para comedias. George Martin era productor de comedias. Produjo a los que fueron los Monty Python de los 50s y los 60s, The Goons, con Peter Sellers, Spike Milligan y Harry Secombe. Martin produjo a un comediante inglés llamado Charlie Drake, que tuvo un éxito muy grande con su versión de una canción llamada “Splish Splash” Además produjo el que fuera el disco más exitoso de 1959, “Goodness Gracious Me”, cantado por Peter Sellers y Sophia Loren. Era todo tan ridículo. Fue un accidente pensar que George Martin podría ser la persona perfecta para los Beatles. Es más, George Martin no estuvo presente en sus dos primeras sesiones de grabación. Fue su asistente quien estuvo allí cuando grabaron “Love Me Do” y “Please Please Me” El asistente levantó el teléfono, llamó a George Martin y le dijo “George creo que deberías venir por aquí, son buenos” Y de ese modo el asistente, Ron Richards, obtuvo su premio consuelo, cuando lo convirtieron en encargado de la división Artista y Repertorio, y luego produjo a los Hollies. Fijate en lo que sucedió en los Estados Unidos. Capitol Records, que pertenecía a EMI, no quiso editar a los Beatles y entonces, de no haber sido porque Brian Epstein continuó, ahora yo no estaría aquí, ni tampoco estaría haciendo radio veinte horas cada semana (N de la R: Oldham conduce su propia programa en la señal radial de internet Little Steven’s Underground Garage), y así es la vida.
11Ésta no es su primera visita a Argentina. Su primera vez fue a principios de los años ’90 para producir a los Ratones Paranoicos, y luego trabajó con Charly García mezclando uno de sus álbumes. 
Sí. La experiencia con García no fue para nada buena, prefiero evitar comentarios. La historia fue así. A principios de esa década intenté trabajar con un par de artistas colombianos, pero por distintos motivos los resultados tampoco fueron satisfactorios. Bueno, por empezar no debería haber intentado trabajar con artistas cuya inspiración estaba basada en los 80s. Soft Cell, The Human League, etc. En verdad hubo muchos discos de esa época que me gustaron, pero producirlos no iba a resultar buen negocio para mí. No era ese tipo de productor. Interesantemente iba en un taxi ayer aquí en Buenos Aires y en la radio sonaba “Out of Touch” de Hall & Oates. Cuando la canción fue editada en los 80s realmente me encantó, y ahora recuerdo por qué fue así. Hay al menos dos o tres canciones de la era Motown que suenan cuando uno escucha “Out of Touch” Una de ellas es “It’s the Same Old Song”, de los Four Tops. Como sea, me encontraba en Malibu, Los Angeles a principios de los 90s junto a mi esposa Esther y mi hijo Max. Acababa de encontrar a una perrita perdida justo en el momento en que estaban por llevarla a la perrera. Finalmente le dimos medio valium, la metimos dentro de una caja de sombreros y la enviamos a Colombia, donde estuvo con nosotros por casi doce años. Fue el primer perro que tuvimos. En fin. Como te decía, estando en Malibu recibí un mensaje de un tal Cachorro López, que había estado intentando ubicarme. Finalmente hablamos. Me estaba llamando de parte de Juanse de los Ratones Paranoicos. Querían que les produzca su primer disco para Sony. Y entonces vine a Buenos Aires por primera vez. Fue amor a primera vista. Con Buenos Aires, con el espíritu de Argentina, y con los Ratones Paranoicos. Los Ratones y la Argentina me dieron vida, y yo les dí hits. Fue un buen intercambio. Su música era mucho más natural para mí que lo que se había hecho en los años ’80, e hicimos buena música juntos. Los Rolling Stones, Humble Pie y los Ratones Paranoicos, las tres experiencias musicales junto a bandas más importantes en mi vida.
Para terminar, Ud. siempre utilizó un tipo de lenguaje especial cuando escribía los textos que iban en las contratapas de los discos de los Stones, y también en los libros que escribió. Por momentos es un inglés a veces retorcido, entremezclado. ¿Lo hizo intencionalmente? 
Mirá, cuando uno escribe un libro es como hacer un disco. Primero tengo que entretenerme a mí mismo.
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