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2 de septiembre de 2018

A 37 AÑOS DE “1234”, CUARTO ÁLBUM SOLISTA DE RONNIE WOOD


Continuando con la cadena de aniversarios, hoy nos toca el no. 37 de “1234”, o tal el nombre que Ronnie Wood eligió para titular a su cuarto álbum solista, que salió a la venta el 2 de septiembre de 1981. Por empezar, no obviemos la gran lista de invitados que RW convocó para el disco. Son más de 20, pero a la hora de nombrar a los más reconocidos no podemos dejar de mencionar a Charlie Watts (no hace falta aclarar nada), Ian McLagan (casi que tampoco, pero al desprevenido le vendrá bien saber que fue su ex compañero en los Faces), Bobby Keys (nada por decir), Nicky Hopkins (nada que agregar), Waddy Wachtel (compañero de banda en los Winos de Keith Richards y mucho antes sesionista de uno y mil artistas), la legendaria estrella del soul Bobby Womack (con quien Ronnie compartía algo más que la música), los bateristas Jim Keltner y Ian Wallace (sesionistas de aquellos y con gran historial a cuestas), Robin Le Mesurier (miembro estable de la banda de Rod Stewart a comienzos de los ’80s), Anita Pointer (de las Pointer Sisters), Clydie King (que fue parte de aquellos magníficos coros vocales femeninos en Exile On Main St.), etc.

Semejante seleccionado fue convocado por el co-productor del disco Andy Johns (otro notable en la carrera stoniana) a pasar por Los Angeles y Hollywood, donde Ronnie vivía por entonces, para participar de las sesiones del álbum en cuya tapa Ronnie aparece montado a un camello y, claramente, en una postal a todo descontrol y fiel al momento en que Ronnie transitaba por entonces en su vida personal: la de escaso de divisas y lidiando con una adicción a la pasta base que se extendió por 1 año y medio (para detalles más escabrosos, recomiendo leer su autobiografía “Ronnie”, o la de su ex-mujer Jo Wood) En cuanto a las canciones del disco en sí, Ronnie nunca sonó tan Dylan, más allá de su clásico parecido en el registro de la voz. Tanto es así que muchos llegaron a pensar que era el mismísimo Dylan que las cantaba al sonar en las radios por aquel entonces. 1234 presenta nueve canciones sucias, desgarradas, y a tono con la vida rápida y salvaje que su intérprete atravesaba por entonces. Aquí hay rock’n’roll estricto como la que abre y le da título al álbum, “Outlaws” (la única del disco que alguna vez fue tocada en vivo, y recién 8 años después el en el tour conjunto de RW junto a Bo Diddley bajo el nombre de The Gunslingers) o “Down to the Ground”, blues instrumental (“Redeyes”, un viejo demo de los Stones en el que cantaba Jagger), baladas acústicas (la hermosa “Priceless” o la muy FM “Fountain of Love”), y las mencionadas en las que Wood suena como Dylan (“Wind Howlin’ Through”, “She Was Out There” y “She Never Told Me”) El disco pasó apenas desapercibido por los ránkings de aquella época, y en definitiva no le sirvió a Ronnie para siquiera financiar la adicción que le trajo varios problemas aparejados. Hubo que esperar 11 años para que lanzara su próximo trabajo solista Slide On This, del ’92, pero esa es otra historia. Como sea, amo este disco, y no pienso parar de recomendarlo. Enjoy.
LADO A: 1. 1 2 3 4/ 2. Fountain Of Love/ 3. Outlaws/ 4. Redeyes/ 5. Wind Howlin' Through
LADO B: 1. Priceless/ 2. She Was Out There/ 3. Down To The Ground/ 4. She Never Told Me


31 de agosto de 2018

ROLLING STONES: A 45 AÑOS DE ‘GOATS HEAD SOUP’


La presente jornada también nos trae un segundo aniversario stoniano, y es el de los 45 años de GOATS HEAD SOUP (álbum del grupo no. 11 editado en Inglaterra, y el 13 en USA), originalmente denostado por muchos de los críticos de aquel momento, que no supieron entenderlo. De algún modo GHS (que se conoció aquí como SOPA DE CABEZA DE CABRA, ¡al fin una traducción correcta!) fue el disco que marcó la entrada del grupo en el sonido que por primera vez los alejaba de sus raíces musicales, un poco para experimentar, y otro tanto para adelantarse a la era que venía.

Si esos críticos esperaban que los Stones volvieran a coquetear con el blues y el rock más sucio, como lo habían hecho en Sticky Fingers (y aún mucho más en Exile on Main Street), se vieron decepcionados cuando se encontraron con un trabajo mucho más melodioso y radial que ante todo se basó en baladas ricas en arreglos de cuerdas (con “Angie” a la cabeza, seguida por “Winter”) y apenas tres canciones de pura cepa del sonido más tradicional de la banda: “Dancing with Mr. D” (que después de muchos años fue rescatada para ser tocada en vivo en la gira europea del año pasado), “Silver Train” (que Mick y Keef escribieron originalmente para Johnny Winter, y donde Taylor se luce como nunca con tocando slide) y claro, la muy polémica “Star Star”, cuya letra le trajo al grupo más de un problema, como bien sabemos.
Grabado principalmente el año anterior en los estudios Dynamic Sounds de Kingston, Jamaica, lo que al fin y al cabo terminó haciéndolo tan especial es precisamente el resto del contenido, con canciones muy poco tocadas como “100 Years Ago” (¿cómo es que nunca la reflotaron?), “Can You Hear the Music” o “Hide Your Love”, culminando con la gran “Doo Doo Doo Doo Doo (Heartbreaker)”, que terminó convirtiéndose en un clásico en vivo con el correr del tiempo (sin ir
más lejos, presente en casi todos los shows del tour de Voodoo Lounge 1994-1995) Y acaso la perla más codiciada, “Coming Down Again”, una de las mejores baladas cantadas por Keith Richards (segunda canción en la historia del grupo de la cual se encargó de la primera voz, después de “You Got the Silver”) y dueña del eterno misterio que nos lleva a preguntarnos una vez más: ¿por qué nunca la hizo en vivo? Por el resto, GOATS HEAD SOUP es un disco suave y agradable al oído, de sonido poco agresivo, con intenciones de difusión comerciales muy claras, y que les trajo deparado a los Stones un tour presentación que se extendió por 2 meses ese mismo año. Enjoy.